Miedo escénico: El verdadero ladrón de la causa blanca

feb 04, 2012 2 comentarios por

Comenzaré presentándome con todos ustedes. Mi nombre es Noé García y ésta es mi segunda aportación –espero que de muchas por venir – que haré para la página y la comunidad de G3ek Army. Las contribuciones que realizaré tratarán sobre aspectos relacionados con el fútbol en su mayoría, aunque, eventualmente, podría ser de otros deportes.

Dicho lo anterior, me interesaría plantearles un análisis que pude concluir sobre el partido –el mejor de Enero, para  mí– que protagonizaron el día jueves 26 de Enero, el Barcelona y el Real Madrid, correspondiente al partido de vuelta por el pase a las semifinales de la Copa del Rey 2011-2012. En días previos al encuentro, para los que no estén familiarizados con el tema o los que lo estén muy en frío, permítanme decirles que el ambiente en ambas escuadras era de hermetismo, nervio, mesura y polémica.

 En el lado madridista –por lo vivido en el partido de  ida, donde Barcelona ganó a domicilio por 2-1, aunado al pisotón del defensa Pepe hacia el delantero culé Lionel Messi– la tensión era palpable, por los chiflidos de la afición blanca hacia el equipo y su pobre rendimiento, añadiéndole la consigna de remontar el marcador en el Camp Nou como visitantes.  ­Mientras tanto, en el lado blaugrana, el ambiente era de alegría por la ventaja pero, también, mesura por la misma, a la vez de reproches y cuestionamientos sobre no aplicar ninguna sanción por la jugada del defensor lusitano.

Es aquí donde quiero iniciar más concretamente mi análisis. Lo sucedido en la ida reflejó claramente lo que ha venido aconteciendo cada que estos dos equipos se enfrentan, sea la competencia e instancia que disputen. Un Real Madrid agazapado en espera de, mediante un contragolpe, anotar un gol y sobrellevar el encuentro y un Barcelona paciente que no traiciona su manera y dinámica de hacer fútbol.

El miedo es una constante en nuestra vida, desde que uno es un niño hasta las postrimerías de la longevidad, y en un partido donde se encuentran cara a cara, casi todos los mejores jugadores del planeta, debe de ser mucha la emoción, adrenalina, pasión, ansia pero, de igual forma, el miedo; ese acompañante silencioso que consumió y ha dormido con el Real Madrid desde hace mucho tiempo.

Pero lo del cuadro “merengue”, por lo menos en la ida, llegó a su punto culminante. Anotaron de manera temprana pero, como en anteriores encuentros, traicionó su ADN natural de ir al ataque, buscar más goles e imponer su jetatura en casa. El problema de éste, y muchos encuentros recientes frente a los culés: el miedo.

La dinámica y “filosofía” culé está enmarcada por el trato sutil, posicionamiento y de buen toque a la pelota, acompañamiento constante y llegadas a la portería rival con signos casi de maestría geométrica, por cómo se mueven los jugadores. Entretanto, el juego merengue es mucho más vertiginoso, vertical, veloz, con pases de treinta metros y la correcta ejecución de sus estrellas, es decir, más dado a la individualidad.

Cuando ambos estilos se enfrentan y chocan, el Real Madrid difícilmente mantiene ese tempo de su juego porque el Barça lo asfixia con su candidez, lo que pasa factura en los blancos ya que, por descuidos y querer librarse de esa opresión, olvidan un parámetro importante del futbol moderno: defender sin la pelota en posesión.

El gesto del portero madridista Iker Casillas tras el segundo gol del Barça en el partido de ida es la explicación sin palabras: Vuelta a la pesadilla. Tienen ventaja, la controlan por lapsos pero, inexplicablemente, no consiguen capitalizar lo realizado y vuelven a dejarla escapar. Se enfrentan a hombres como ellos, pero es el miedo mismo, impotencia y desesperación lo que pone en jaque al Real Madrid, su enemigo máximo no es el Barcelona sino ellos mismos y el temor de lo catastrófico.

Cierto, enfrente están Xavi, Messi, Iniesta, Busquets, Puyol, pero ¿acaso no también son humanos como Cristiano, Casillas, Ramos, Xabi Alonso, Higuaín, Benzema, Özil, etc.?

Lo son, sólo que los culés tienen miedo pero lo enfrentan porque saben ser más que eso, tanto contra Real Madrid como contra un equipo menos fuerte, además, tienen a un gran motivador en la figura de su técnico, Josep Guardiola.

Con el Real Madrid la motivación deviene de los golpazos que la afición les propina con rechiflas, descalificaciones y dudas, ya que en su entrenador José Mourinho, a veces, sólo hay más tensión de la que podrían soportar. Él, sin duda, es un excelente técnico pero dista mucho de una filosofía netamente madridista; es un sujeto reacio, pedante, directo, hosco pero, también, buen estratega, inteligente, quita presión en momentos clave y todo esto englobado a su vez en un concepto que en el Real Madrid es una constante: es un ser mediático en boca de todos.

A pesar de lo anterior, en este último encuentro donde Real Madrid tenía todo que ganar y nada que perder, perdió. Pero perdió ganando ya que –y una vez más– en escenario adverso, se sobrepuso y pesó más la historia que lo hizo grande. Los temores acumulados recibieron sendos pelotazos en la cara de parte de Cristiano Ronaldo – porque CR7 es el Brando de Madrid que habla más de lo que juega– y de Benzema. La lucha por ganar venció al miedo de tiempos anteriores, donde el blaugrana comía a gusto; ahora el blaugrana no comió del todo porque algo le hizo mal, ya no quiso probar bocado.

El Real Madrid se sacudió temores e inseguridades; se llenó de aquello que había olvidado cuando se despidió Raúl, recobró el fútbol que hizo que el Barcelona se agitara de más, se resguardara y defendiera tan perfectamente como ataca. Resultado, un 2-2 favor el futbolista, porque se encontraron, gritaron, se la partieron cada quien por su playera y, al final, el blaugrana ganó el pase merecido (por lo hecho en el primer juego); el merengue obtuvo dignidad y respeto olvidados.

Así las cosas, el Real Madrid no le pudo ganar al Barça pero esta demostración, si Mourinho y los jugadores lo quieren, puede ser la inspiración definitiva, porque la llave y fórmula la tienen: cero miedos y si enfrentas al monstruo de cien cabezas que, de menos, pelees y pugnes por tumbarle noventa y nueve. Con esto, el Real Madrid sigue a merced del Barça pero, a mi parecer, ya no de sus fantasmas internos.

Lo anterior puede ser el preámbulo de lo gritará Real Madrid en el futuro, como lo hizo Julio Cesar al regresar de la batalla en las Galias “Vini, Vidi, Vinci”.  (Vine, vi y vencí.)

 A su vez, la felicitación completa al Barcelona que, como todos, tiene sus modos y mañas pero es innegable lo que ha conseguido los últimos años en campeonatos, jugadores, afición y estilo de juego.

Justamente este miércoles jugó la semifinal en contra del Valencia, la cual no fue tan sencilla, ya que halló en su adversario a un conjunto bien organizado y, además, con el atino de su guardameta Diego Alves, quien le detuvo un penalti a su referente, Lionel Messi, quedando como marcador final en empate a 1 gol.

Así pues, la semifinal de vuelta promete ser un encuentro en donde el Barcelona tendrá que demostrar lo que lo ha mantenido en la punta del orbe futbolístico en este último tiempo pero que ha encontrado resistencia ahora frente al Valencia y, antes, en su acérrimo rival, el club blanco de la capital española que, reitero, tiene en su poder el despeje idóneo a la ecuación de no ganarle al Barça para que –de conseguirlo– ahora ellos sean lo que Guardiola dijo no hace mucho a su técnico José Mourinho: que el cuadro merengue de, ahora en adelante, sea EL PUTO JEFE, Y EL PUTO AMO.

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Acerca del autor

Estudiante de comunicación, apasionado del fútbol,la música y el cine. Cementero y Madridista de corazón. Follow me @Noah_1987

2 comentarios to “Miedo escénico: El verdadero ladrón de la causa blanca”

  1. Fausto says:

    No mereció salir derrotado el Madrid del Camp Nou y no se le puede poner ningún reproche a su comportamiento

  2. dany says:

    Simple y sencillamente una verdadera batalla la que se vivio en el Camp Nou, al final el partido fue realmente excelente, lastima por real madrid

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