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Monólogos de un Geek: La primera vez

Al fin solos los dos… deja te pongo cómoda. Sabes… cuando te vi ahí; muchas cosas cruzaron por mi mente, sentí un deseo por tenerte entre mis manos y una mezcla de felicidad, tenías un atractivo como ninguna otra… tu figura…  todo en ti es perfecto; sin embargo llegar a ti no fue sencillo, hoy en día cualquier tonto pone sus manos sobre aquellas que son como tú, no aprecian ni tienen el mas mínimo cuidado, no saben cuánto vales ni cómo tratarte…  yo no estoy experimentado en eso, pero al menos me he preparado por años para este momento. Tu serás mi primera vez…

Todo comenzó en secundaria… ahí fue donde comencé a tener curiosidad por las de tu tipo, sin embargo solo podía verlas mas no tocarlas, no podíamos acercarnos a ellas… no había quien nos guiara y sabíamos que eran demasiado valiosas como para andar solo manoseándolas.

En preparatoria la cosa fue distinta… ahí si podríamos aprender más de ustedes, saber cómo tratarlas y esperar un día a tener lo suficiente para tener a alguien como tu… como ahora. Había un profesor que nos habló del tema, era un profesor como nunca conoceré a ningún otro, no tenía pelos en la lengua a la hora de hablar y nos contó sus aventuras de sus tiempos de juventud, para que nosotros jóvenes e inexpertos “aprendiéramos” adecuadamente ese arte.

Así comenzó su relato: – Jóvenes… ustedes necesitan saber cómo hacer las cosas, a veces la tienen frente a ustedes y ni siquiera saben por dónde comenzar,  olviden lo que leyeron en un libro, no existe nada mejor que la practica; yo en mis tiempos la tuve más difícil, había que saber ponchar… no nada más era ponchar y ya… tenía todo un fin, un propósito, muchos de mis compañeros ponchaban a diestra y siniestra, cuando veían los resultados de sus acciones ya era demasiado tarde, yo por el contrario, me tomaba mi tiempo, había que saber meterla. Las de hoy en dia les puede uno meter y sacar cualquier cosa, pero en mis tiempos debías de meterla con cuidado… sin que se doblara, algunos trataban de meterla doblada pero ni así podían hacer que entrara, en el peor de los casos tenías que cortarla, es por ello que la debías de tener bien medida, saber ponchar, saber meterla… cuando hacías todo bien el resultado era maravilloso, había pocas chicas y les impresiono que fuera habilidoso, muchas de ellas comenzaron a acercarse a mí para aprender… hoy ustedes aprenderán a manejarla, así algún día impresionaran a las chicas, les enseñare a ser hábiles con las manos, les enseñare como protegerse y protegerla a ella… como aprovecharla al máximo, así cuando ustedes quieran aventurarse y adentrarse más en el asunto lo hagan sin miedo -. Incluso nos enseñó fotos; muchos de nosotros nos peleábamos por verlas, no podíamos creer lo que veíamos, los libros no tenían para empezar eso, solo era texto y dibujos ilustrativos.

Y de vuelta a todo… aquí estoy contigo, me costó trabajo llegar a este momento, es cierto que hubo otras en el pasado, pero nunca intente nada más con ellas, sin embargo… he aprendido lo suficiente y confió en que tú y yo duraremos un buen tiempo, nos esperan noches de desvelo, nos esperan experimentos locos… probaremos mucho tu y yo, mientras seas capaz de aguantarme el ritmo no tendré queja.

Ahora… deja apago la luz, presiono el botón y deja que mis manos hagan el resto. (Enciende su nueva computadora personal)

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