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Tomboy, ¿Simple moda o mi derecho a defender el como vestir y actuar?

OPINIÓN: Tomboy de Liz Prince

DATOS GENERALES

Autor: Liz Prince

Título: Tomboy, Una chica ruda

Formato: Digital

Editorial: Alfaguara

Lengua: CASTELLANO

Edición: Febrero 2017

Páginas: 255

Género: Autobiográfico, novela gráfica.

Existen múltiples estereotipos en la sociedad, etiquetas que podrían ayudarte a identificar a qué grupo correspondes o de cuál te debes cuidar.

Doy gracias de ser mujer y haber nacido en México, mi país es tan rico y actualmente tan abierto de pensamiento que sin pretender pertenecer a un grupo puedes pertenecer a todos. La Ciudad de México es uno de esos lugares en los que por moda un día puedes vestirte de cholo, emo, hípster o fresa y eso no significa excluir, o ser mal visto. Bueno claro eso enfocándose a los mente abierta porque si hablo de su contraparte los conservadores ellos, sí podrían arruinar tu día con un comentario, pero eso es parte de la sociedad y todos vamos aprendiendo de poco a ser más tolerantes.

¿A qué voy con todo esto? Quiero hablarles un libro que habla sobre identidad y de un estilo de vida en particular, la vida Tomboy.

Una chica tomboy, es aquella que tiene un estilo de vida más “masculino” y que sale del estereotipo que mucha gente tiene sobre lo que debe hacer o no una mujer.

Tomboy empezó a utilizarse para categorizar a los chicos especialmente rudos y masculinos allá por el 1550. Es a partir de este primer significado con el que se produce el salto semántico y comienza utilizarse con las niñas y las chicas que prefieren actividades, aspecto y actitud de chico.

Y si, Tomboy no es algo “actual” y como muestra tenemos la pintura de John George Brown de 1873 titulada “The Tomboy”. En aquél tiempo se seguían las normas estandarizadas de género. “Niños podían vestir pantalón con gorra y jugar fuera, niñas debían vestir falda y jugar dentro de la casa” y cómo es de esperar aquella que no seguía el código se adjudicaba la etiqueta.

Es bastante claro y confuso que la vestimenta es el punto crucial de todo esto pero un punto importante es también la asociación de la vestimenta con las actividades, me refiero al lesbianismo. Y es aquí donde comienza nuestro tabú, Tomboy se convierte en un estereotipo, una etiqueta negativa, permitido durante la niñez no escolar, que es necesaria evitar cuando se llega a la juventud, momento en el que llega la represión y el castigo por parte del entorno, porque es en la juventud cuando llegan las relaciones sexuales, “Si haces cosas de chico, eres lesbiana”.

Pero qué pasa ahora, nuestro comportamiento humano nos hace clasificar todo, en cuanto algo se muestra como único o se transforma en un grupo también se convierte en una muestra de estudio y en este caso obtenemos:

Girl Tomboy: viste como una chica, realiza actividades chico y se comporta como un chico. Un claro ejemplo de este tipo es el célebre personaje de cine y videojuegos, la arqueóloga Lara Croft de Tomb Rider, ¿notan ése juego de letras?.

Girly Tomboy: viste como un chico, parece un chico y se comporta como una chica. Un ejemplo de este tipo podría ser Willow Smith en alguna de sus apariciones públicas.

Boy Tomboy: viste como un chico, se comporta como un chico y realiza actividades de chico. Este tipo es el que generalmente recibe el nombre de Tomboy. Ejemplo podría ser la modelo sueca Erika Linder

Neutral Tomboy: puede tener una estética casi andrógina, combinando prendas masculinas con las femeninas, teniendo comportamientos masculinos y femeninos y realizando actividades masculinas y femeninas. Un ejemplo puede ser la cantante Gwen Stefani.

Pero ojo, NINGUNA TOMBOY ES UN HOMBRE Y NINGUNA CHICA QUE NO SEA TOMBOY ES INÚTIL, esto es cuestión de sentirse cómoda con uno mismo, y con lo que se usa (vestimenta, objetos deportivos o herramientas de trabajo).

En la actualidad el fenómeno Tomboy pone de manifiesto que no están determinadas las fronteras entre lo masculino y lo femenino, no sólo por cuestiones de modas sino por el espectro en el que se desarrolla. En un entorno pansexual una chica Tomboy, puede resultar atractiva no sólo por su apariencia o comportamiento a las chicas lesbianas o a los chicos heterosexuales, sino también a los gays.

Y aquí es cuando me doy cuenta que esto tendría que ser una reseña y no una proyección social así que vamos hablando del libro.

SOBRE EL AUTOR

El primer libro de Prince, ¿Aún me amarás si mojé la cama? Ganó una concesión de Ignatz para el principio destacado en 2005. En 2014 lanzó ”Alone Forever”, una colección de cómics cortos autobiográficos centrados en relaciones.

Sus memorias gráficas, “Tomboy” recibieron una revisión starred de ”Kirkus” y ganaron una medalla de oro en los premios independientes del libro del editor en 2015. Desde junio de 2015, ha sido la escritora de la adaptación del cómic de ”Clarence” con el arte de Evan Palmer.

SINOPSIS

Al crecer, Liz Prince no era una chica femenina, vestida con tutus rosados ni jugaba a ser una dulce princesa como las otras niñas de su vecindario. Le gustaba el Béisbol, las series de acción y vestir como niño pero tampoco era exactamente uno de los chicos, era más bien algo en medio. Era alguien que tenía que sobrevivir entre los estereotipos.

EN RESUMEN

Tomboy es una memoria gráfica de Liz, ella comparte con sus lectores sus experiencias desde niña hasta sus 31 años, un libro enfocado al público juvenil que se encuentra en una de las etapas más difíciles… el autodescubrimiento.

En este ejemplar se tocan temas fuertes que muchas veces varias personas dan por hecho, me refiero a temas personales: autoestima, identidad y sexualidad.

Utiliza un lenguaje informal, en ocasiones la Liz en turno nos habla, mientras que la Liz del presente hace pequeñas intervenciones, hace uso de viñetas simples que enriquecen el contexto cronológico de su vida.

Uno de los puntos débiles es el no proporcionar una separación, algunos lo encontrarán bien pero siento que se toma mucho tiempo para presentarnos capítulos de su vida donde claramente no se enriquece demasiado el título, en momentos se convierte en un libro de autoayuda y en otros en un simple anecdotario tomando el hecho de ser Tomboy como único gancho sensacionalista.

Expresa los momentos difíciles de ser tomboy, lo que podría considerarse sus características y el sufrimiento del bullying que convierte a la mayoría, en chicas que saben valorar los sentimientos de otras personas.

MI SUGERENCIA:

El lector adulto podría encontrar una entrada para acercarse a una joven que no se siente completamente conectada con su entorno, es decir problemas sobre los roles de género o cambios en su pubertad.

Es una buena opción para abrir diálogo entre hija y padres o por el contrario una forma de expresar a los padres el apoyo y comprensión que se necesitan cuando no se está cómodo con cierto tipo de conductas.

Recomiendo su lectura en compañía de los padres para edades entre 6 a 9 y su lectura en solitario de 9 a 12.

Pueden checar algunos capítulos del libro aquí.

CALIFICACIÓN: 3 de 5 Bunnies

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